(...) Sabes, entonces me encontré allí, sentado en mi habitación, con esa sensación de duda en el pecho, pensando que si pereciera en ese mismo instante junto con el millar de personas que hacían precisamente eso (perecer), nada malo pasaría. Pensé cual era la gran diferencia entre ser una flecha que cruza el cielo en busca de un objetivo azarozo y un trozo de corteza de árbol, o su cúspide naciente en la última de sus ojas.
Obviamente, no di con ella. La sensación producida por la desocupación hace pensar que el verdadero que hacer natural del hombre o su origen y por tanto su estado natural, sería el de producción focalizada y no el de simplemente "ser".
Verás, es ahí donde yo discrepo con mi propia teoría. Entendiendo el afán del hombre por "producir", o descubrir o lo que seá que procure una previa indagación cerebral y una acción, me parece que la producción focalizada, como concepto actual, es un camino sumamente fácil. Es por eso que ya no hay pensadores (...)