sábado, 17 de diciembre de 2011

"SueñoZ"

Dormida escuchaba la noche, que en las viñetas dibujaba sus sueños.
Erase una vez la dormida que se hacía, hoy se regocija en el limbo de paisajes.
Misterios misteriosos ¿Reconoce usted la figura prometida?  Son los mismos.
Los de ayer y de mañana. Los que siempre están: Los momentos.
La dormida prometida y misteriosa y sus siluetas, se enmarcaban bajo los rayos armónicos de la luna.
El lago narcisista de la memoria la enajenaba de la pobreza de su alma. Que malo y que bueno.
“Los gris en el desliz de la feliz familia gris”; Las personas.
Erase una vez la dormida, que contaba ovejas para dormir.
Saltaban las vallitas de los prados del insomnio, para cuando 1992 llegará a darle vida. Vivía dormida.
 Vivía vivida, esperando una respuesta del cosmos. Más encontraba en los sueñoz, que en la vida. Si, “Sueñoz” como “Hamor”.
Dormida escuchaba la noche que le daba minutos de silencio,
 A su universo tranquilo,
Al verso diferente…

sábado, 26 de noviembre de 2011

Universal

El cosmos asomaba entre los árboles sin flores. Fue aquella brisa que ascendió mientras respirabas lo que se las llevó, las dejó flotando entre las estrellas. Son los sakuras de tu aliento, son las esperanzas del mañana, son los nuevos caminos desde lo oscuro a lo celeste. Sólo la tierra es lo divino que acarrea el alma, solo el alma es lo divino en la vanguardia, nada es divino, solo es cosmos, que lo es todo. Adiós a la estrellas que brillan constelando. Adiós tu pelo, tu voz y a tus días. Adiós al ser que nunca fue y que nunca amó. El celeste me llama desde el viento, a conocer la nueva tierra del campo inexplorado, más allá del mar de los universos.

martes, 22 de noviembre de 2011

La luz...

Vuelo lentamente en el espacio deshabitado, carneándome para adentro como caer. Vuelo pero contigo en las orillas de mis lacrimales, que caen por mis mejillas, como las tuyas ayer.
Eran tiempos mejores. Más tranquilos. Mis errores orbitaban como satélites, permanentes pero mudos. Eran tiempo mejores en que nosotros, junto al mar hacíamos el amor en mi terraza, con el cielo como techo, y el sol que nos abraza. Y crecíamos como el amor por las ramas, como gatos en los techos eróticos de los fractales.
Así consumábamos comidas, con el amor sobre los pianos y las guitarras que se posaban en tu pelo, y en tu ombligo yo caminaba, apacible, junto a tu sueño de ser la princesa de la fiesta. Por eso digo que nos éramos más plausibles, más tácitos… porque no nos corrompió nada. Seguimos caminando aunque el bosque de tu corazón se volviera más oscuro, y por mi culpa, y lo siento. Hoy lamento haberme ido de momento. Siento como todos las notas disonantes de un 14 me acosan, y no me dejan… fue mi error. Lo siento. Siento como se me va tu agua, lento… más lento.
Siento el amor del que me alimento para caminar, para andar, como Jesús por el agua y yo sin mar. Cada letra, creo, ha salido del diccionario buscando un destino ambiguo, esa es su literalidad intrínseca. Y me llenan los acordes alegres como tú, las letras de tu nombre, último eslabón de mi plenitud. Te extraño, lo presiento… lo siento. Nunca quise este lugar sombrío. Solo quiero no meterme en líos, llevarte al río, sentarnos a mirar melodías en las ráfagas del aire que sopla vientos contentos. No quiero un lugar sombrío, como el que dejas…
Como esté vacío, amor...

jueves, 27 de octubre de 2011

Mujer de luz.



Hubo sólo un resplandor… un lucero, pequeñito en el rincón de la celda.
Un rincón aparecido desde la oscuridad canuta y opaca, que no deja lindes ni columnas en donde se pose la esperanza.
Desde ese rincón maldito de la celda, surgió lo que hoy sería tu cara, tras los trémulos caminos, hacinados por la gente.
Tu cara delicada, tu boca temblorosa, mujer de luz. Cómo tus ojos, como tu risa.
Mujer luz. Niña sol. Eterno sinónimos de la incondicionalidad. Que sería de yo, que sin ti no se escribiría.
No miraría por la ventana para ver la luz del día.
Mujer del sol, niña de luz.
Ampárame en tu pecho una noche tierna para dormir encandilado, que prefiero ver blanco, a ver todo gris y morir después, en cuclillas frente a mi espejo sórdido.
Pequeña gota, cascada amor. Amor, quien fue, el que tu sonrisa vio y rió…
cómo yo.

martes, 16 de agosto de 2011

Sin verguenzas...

Y un día desperté y habían calles.
Y un día desperté y habían leyes.
Y un día desperté y habían reyes.
Y un día desperté con todo el mundo descubierto.
Y ya para la tarde había gente,
que sumisa caminaba entre más gente.
Que con prisa atravesaba por las calles,
que chistaban con las leyes de sus reyes.
Ya no había tierra prometida,
pues ni de promesas había tiempo,
y la gente jamás se preguntaba
¿Por qué de leyes ni reyes me preguntaron?

Y ya para la noche habían respuestas. 

Y ya para la noche habían estándares.
Y ya para la noche no era nadie. 
Y ya para la noche yo era de ella.
Pero nunca a mi me preguntaron y me indigna,
ni por calles , ni por leyes, ni por reyes. 
Un día simplemente abrí los ojos,
y había un mundo indiferente que a mi no correspondía.















Atardecía entre las musas, que escaparon de madrugada. Vivan!

miércoles, 20 de julio de 2011

Insinerando

Tengo miedo. Hace frío. Aquí no hay calma... Me he visto allá en el fondo.
Como un niño. Como un perro. Nauseabundo. Pausadamente. 
Tengo ansias. Tengo prisas y no hay tiempo. Tiendo a ahogarme.
Desde el fondo de este pozo saco tierra y te saludo,
con la ofrende en mis dos manos, con las dos mejillas rojas. 
Sin la cola. Ya ni eso tengo... Solo tengo un montón de batallas no libradas,
que me aguardan, que me queman, que me sufren y me liberan. 


Largo camino le aguarda a los desertores, que han huido tanto tiempo.
Que han vagado tantas noches.
No me queda mucho tiempo. Me quemo, pero augusto. 
Me voy pero orgulloso, sin orgullo de tenerme...

martes, 24 de mayo de 2011

Pensamiento apresurado para la emancipación del hombre. (Escupo, vómito, catarsis, emesis, etc...)

En este espacio habitado de espacios vacíos, se me ha hecho complicada la espera de algo bueno. En estos espacios que someramente llenan, tardíamente hablan y cínicamente miran. Al menos sospechosos, por lo bajo incautito. Hay algo sempiterno, que se escapa al aferro.  Por eso estiramos las manos buscando capas, destapando mascaras y deshojando miradas. Porque tu pecho sin mi pecho no sería lo mismo, aunque seamos tan diferentes. Me he sentido helado, lejos del invierno. Me he visto desnudo en medio del patio, cuando los ojos somnolientos escapan a razones. Como extraño corazones. Buenas canciones. En este espacio se me ha vuelto complicada la espera de algo bueno. Así entre el miedo y las dolencias, he ido cerrando cicatrices. Calculando bisectrices para ver un mejor ángulo. La vida, tan pragmática, alejada de lo ajeno. Pero me doy cuenta entonces, que la vida es una partitura, con más de una sola línea, donde caven infinitas notas en cada compás. Sólo depende de los tiempos, de las notas. Si son fusas o redondas. Blancas o escaramuzas. Si la vida es una sola, yo debo ser el loco que la ve de un modo triste. Entonces la vida no es un prisma, y el pragmático soy yo. Y sin querer me he socavado, porque el autoestima no es mejor. Que espacio tan lleno de espacios vacíos, es mi corazón. Y mi cabeza se revuelca por los lánguidos prados de la verdad. De lo objetivo. Soy tan irónico. El placer de ser estoico, es que la vida corre aprisa y uno sólo la ve pasar.  Y así he visto correr el tiempo, en estos pasillos tan helados, que guardan varios miles de recuerdos, como lo hace el corazón, la mente, el alma, el cuerpo… Todo es lo mismo si está en unión. La unión del ser que viene de uno. La unión del ser para con el resto. La mentalidad colectiva tan comprada y sin razón. Las pasiones, mujer, son acordes. Acordes largos en una canción corta, de suaves armónicos, combinados con quien la canta. Con trancas de manos, por la pasión de quien la toca. Mujer tu pasión se ve en tus ojos y que triste es cuando lo cierras. Si tuviera tiempo en este mundo solo quisiera ver tu sol.  Quisiera que hubiera más libros, más gente como tú. Quisiera que hubiera más carreteras, más noches como aquella, más tardes como estás, más conversaciones como esa. Más locuras como las nuestras, más ilusiones como las mías, más ojos como los tuyos. Más gente en esta calle, más calle y menos gente. Más amor y menos rabia, más “Yo” y menos “no sé”. Quisiera poder decir “Te quiero”, lo juro, y que vuele y que nade y que juegue con tu pelo, hasta llegar lejos en tu espalda, darle la vuelta a tu cintura y perderme en ese ombligo, que solo el me trae paz. Quisiera tantas cosas, así como la fuerza. La fuerza de decir que es hora. La fuerza de decir adiós. La fuerza de mirarme en el espejo y poder decir “perdón”. Las piernas más gruesas para un camino tan duro, como el camino del partir. Partir sin herir. Sin decir “lo siento”, solo diciendo “vida”. En este corazón tan alelado, tan marcado por tus manos, tan interesado en otras cosas…. (Pausa)
La verdad es que si tuviera que decir algo lo haría aprendiendo piano.  Me sentiría más tranquilo pues hay “adagios” y “allegretos”. Me sentiría más querido, sin tener que escuchar retos. Sin tener que mirar miradas incomprensivas y juzgadoras. Fuera de esta casa, está la esfera de los entes culpadores. Por eso nosotros escribimos nombres en las nubes, cuando nos recostamos en el pasto a mirar el tiempo en el cielo.
A el parece no importarle. La vida misma parece no urgirle, y a mi me ha entrado la duda del querer decir “no quiero”. La negación a todo lo conocido, la negación del pasado y el futuro, más allá de la utopia y el simbolismo. Sólo tocando lo real y lo querido. Donde se encuentran los desertores. ¿En el parque? ¿En la biblioteca? ¿Lejos de aquí, como las gaviotas? ¿Lejos de aquí, en otro planeta? Metamórficas mentalidades, que han sabido partir reconociendo que debe haber alo más allá de todo esto. Donde la emoción no es simplemente una ilusión de compartir. Donde sentir es realmente algo divino, algo distinto, algo valioso, en esta era de los precios. ¿Será que yo soy perezoso? ¿O es que no quiero ser como ellos? No no no. Yo no quiero alternativas, no quiero un “Pero hijo…”. No me entiendes si eso piensas. Quiero que cambien los pensares, quiero que cambie el foco de atención, quiero que no estudies lo que estudias bajo pautas, para ellos, porque no sabes que más te gusta. Yo quiero una malla de colores, donde cada uno tenga el suyo, después de haber probado todos, donde los sabores sean únicos para cada persona, y todos hayan probado el de otro. Yo quiero, lo único que puede salvarme de esta cabeza en fuga. Yo quiero: Una revolución del alma. Yo quiero orquestas sonando estrepitosas. Yo quiero música en la calle y un fondo en sepia para ponerle tinte a la vida. ¡Yo quiero querer de nuevo!
Así todos nos sentiremos solos y acompañados. Un estatus diferente a lo existente. Un violín y un contrabajo tocando permanentemente. Un negro un blanco y un rojo, amándose ardientemente. Nuevos verbos en el vocabulario, haciendo más frondoso el diccionario. Una palabra por persona y una prenda en el armario. ¿Para qué queremos más? ¿Y qué vendrá? Me pregunto… ¿Qué vendrá cuando ya lo tenga todo? ¿Deberé cerrar los ojos y decir: “Qué pase el que sigue”? Me parece insolente. Inconciente con uno mismo. Sin perder los estribos hoy prefiero ser un loco. Más allá de este cerebro roto y los poemas inconclusos. Hoy sólo hay ángulos obtusos  en este cuerpo ansioso. En un mundo tan urgente y tan poco importante, creo que creerse grande es en verdad irrelevante. Los quiero. Están en mi… y cada uno en un lugar especial. Hemos compartido aventuras y viajes. Risa y gajes. Pesados cuentos y equipajes. Lindos cuerpos y bellos trajes. Hemos sido. Hemos sido amigos, novios, hermanos, primos, sobrinos, tíos, hijos, cuñados, letargados, iletrados, estúpidos, ignorantes, a menudo compañeros y otras tantas enemigos. Han marcadao mi vida, por la forma en que han entrado. Por la forma en que han estado. Por la forma en que han vivido y han hablado y han demostrado ser lo que son. Con todo lo que he aprendido de ustedes, con todo el tiempo que ha pasado y que me ha marcado… Los cambio a todos ustedes, por eso nuevo que me falta. Cambio la tele, cambio esta pantalla, cambio este teclado y el cuaderno. Cambio el siglo, cambio el switch, cambio mi vida y más que eso. Cambio mis manos, cambio los daños, cambio mi cuerpo, solo dejándome mi voz y mis años.
Cambio este estigma permanente por un vaso que esté vació… como el río de un nuevo cause, un cause alegre, un cause mío.

domingo, 24 de abril de 2011

Sigo en pie.

Sigo en pie

por latido

por costumbre

por no abrir la ventana decisiva

y mirar de una vez a la insolente muerte.

Esa mansa dueña de la espera.


Sigo en pie,

por pereza en los adioses

cierre y demolición de la memoria.


No es un mérito,

otros desafían la claridad, el caos o la tortura.

Seguir en pie

quiere decir coraje


o no tener donde caerse muerto.


 
-Mario Benedetti. 

martes, 5 de abril de 2011

Me ha marcado

Yo solo siento que el vacio está vacio.
Que creerse importante es enverdad irrelevante.
Que querer compartir es mentir cuando te mientes.
Que si nos hacemos daño, solo se mueve la retórica.
Que la dispocición es una ardid frustrado.
Que la perseverancia está en huelga.
Que tu credibilidad no te la crees.
Que salimos a comprar sin tener dinero.

Yo solo pienso que de estos versos no hay ninguno.
Que de importarme más que tu, me importe.
Que de fraguarme en un loquero, tendría que ser este.
Que cuando salga el sol una mañana gritaré al verano.
Que siempre que la tromba se me venga en temporales, seré paraguas.
Que a la primera respuesta seré pregunta.
Que a la primera pregunta seré respuesta.
Que si venimos en codicionales, se irá al carajo.

Yo enverdad creo que cuando tenga que pasar pasará todo.
Que cuando tenga que sentir lo haré denuevo.
Que si me nombras de a susurros me haré grande.
Que si me das de amamantar naceré huevo.
Que si me gritas te querré más chiquitita.
Que cuando caiga el aguacero haremos puente.
Que cuantos tengan que cruzar serán montados.
Que ojalá que el agua no borre el tiempo..
El tiempo que es pasado, me ha marcado.

jueves, 24 de marzo de 2011

[Esc]

¿Quién viene al mundo sabiendo ser feliz? ¿No me ves las manos trémulas al intento de tocarte?
Edecán de la vida, para que siga impasible, en un intento mesiánico te digo necio lo que pienso.
"Llora. Se paciente. Escucha. Se paciente. Siente. Se paciente.
Cuando tengaz la certeza entonces habla." Pero doy por cierto que si en el lodo me embarro,
me quedo en lo impasible y es eso lo que no espera.
Espero haberme sido claro. Pienso demasiado. "Espera.. Pero ten en cuenta, que en tanto piensas la vida avanza. Y en algún momento, tendrás que volver a sentir."
¿Sentir? ¿Y qué es sentir?
"Sentir.. es abrir los poros a las particulas exiguas que rosan los poros con el céfiro del oleaje.
Sentir es escuchar una canción a ojos cerrados, para sentir que el núcleo se colma de nostalgia.
Sentir es mirarse a los ojos frente al espejo, y decir un "te quiero" de forma honesta.
Sentir es un gesto de vida a la vida misma. Es un acto único y empírico.
Sentir es siempre el primer acto. Para cuando pones por delante la honestidad.
Para cuando pones por delante la realidad. Para cuando pones por delante la virtud.
Sentir es dejarse llevar por los actos consecutivos. Sentir es no quejarse si no despartar cuando surgen los imprevistos.
Sentir es mirar el mar y respirarlo de forma sutil. Sentir es tocar y tocarse, desde la médula a los pies, para sentir que siente el otro.
Sentir es poner la mano en el corazón, y sonreirse... Sentir es acutar.
O algo así."
Necesito... Tomar aire. Saldré un rato, si?
"No te demores mucho.. Pronto tendrás que volver. Y sentir. Ese será tu primer acto."
Y como sé si está bien o mal?
"La vida no está hecha del futuro, pues solo el miesterio nos mueve."
Esto es solo una pauta, verdad?
"Si. Para un PrimerActo."
Gracias.
"No hay de qué."

domingo, 20 de marzo de 2011

certeza?

Abro y cierro páginas, como buscando algo. Escucho y cambio canciones, como queriendo oír algo.
Tengo certeza de tantas cosas, de que respiro, de que lo sé. Y sin embargo siento aglo. Un algo extraño.
Un no sé que.

Excribo y borro cartas, como queriendo escribir mejor. Camino y repaso mis pasos, como viendo si algo cayó.
Tengo la prisa de un hombre de mundo, con el futuro aguardando ante él. Pero tomo mi tiempo y divago un poco, porque certeza no tengo de ser.

Certeza de ser mañana no tengo, y no tengo con quien compartir. Certeza tengo de que vine al mundo porque mi madre quizo parir y si en parir se fue el encanto de despertar no hay más que decir. Hablar es inoportuno si lo que quiero es existir. Más allá de sonreir porque la rutina sea sinismo. Más allá de predicar alguna clase de altruismo.
¿Cogito ergo sum? ¿Sum ergo cogito?. Certeza de nada tengo, más allá esta incerteza.

Toco una nota baja y repaso la escala buscando una alta. Buscando certeza por algo... Solo hay certeza de que algo me falta.

martes, 15 de marzo de 2011

2da parte, 1er capítulo.

(...) Así fué como vine yo. Yo, Ángel. como el ángel de la guarda. La luz senital que se esgrime cuando el sol quiere dormir. Soy defensor troglodita de mis convicciones. Carismático adherente de mis sueños elevados. Soy torpe como trongo y ligero como gas y paso desapercibido como sombra entre la multitud enagenada. Tengo un tronco largo que se erecta cuando tiemblo y manos temerosas para tocar el cuerpo tierno. La carne roja, la carne viva. Tu piel morena, tu alma frágil, tu corazon color oceano. Así fue como comenzé a bajar a la ciudad. A sentir suelo a cada paso. A verlos indiferentes en su día. A estar ausente en el presente, pues solo trabajo tiempo completo. Así tratando de correjir, de promover, procrear y "vivir", me volví tieso y taciturno y contraido e impotente, y sobrevivo... porque no vivo, y escribo, porque por cosas del destino aún me acuerdo de escribir. Pero los días pasan y pesan y creo que acá estoy olvidando, tan callado, como era eso de emocionarse. Hoy vi a Lucia con su vestido. Era verde y rallado, color de olivos, tras un cielo gris como el hormigón. La vi camino al colegio de la mano de su padre. Conversaban. Ellos caminan de frente, como caballos de carreras, tan cegados de su no-mundo, tan "in love" de su sistema. Ellos conversan sobre cosas que no tienen que ver con ellos, porque se comunican incomunicados y no deja de sorprenderme la emergencia de su pálpito, pues viven vidas urgentes mas sin tener nada importante, porque "Todo tiene que ser ahora, porque no habrá más tiempo adelante".
Las nubes hacian senderos conectados, como partituras manchadas de notas y gotas de café tras la noche de trabajo. Pareciera que tras esas armonias se blandiera una pelea apoteósica, y que la sangre comenzaría a fluir en cualquier minuto con forma de gotas. Me sigo preguntando si la lluvia limpiará algo. O a alguien. A la salida de la escuela vi denuevo a Lucia, salia del colegio tomando la mano de un chico y se sentaron en una banca azul marino, desgastada y oxidada por los días viejos, que se ubicaba en la plaza a dos calles del lugar. Los seguí, porque debo cumplir con ciertas horas del trabajo. Conversaban como Lucia con su padre. Y tal como Lucia con su padre ellos tampoco conversaban sobre sus vidas, conversaban de cualquier otra cosa, porque querían conocerse. Un vendedor de palmeras, pasó ofreciendo de manera ostentosa y a gritos su manjar. Llevaba un delantal blanco y una gorra sucia, y las manos llenas de cortes y un anillo de metal. En la bandeja llena se reflejaba lo poco productivo de su día y la cara del hombre no marcaba la gran diferencia, pues practicamente humeaba. Lucia parecía desinteresada, cansada. Luego de un rato ambos se despidieron y yo seguí a Lucia, cuando en eso se abrió el cielo, y solo un rayo de luz. (...)

Manifiesto..

Manifiesto tras el tiempo transcurrido en este azaroso, tortuoso, ambiguo y agraz camino,
que no tropezaré ni tres, ni cuatro, ni trescientas cincuenta y seis veces con el mismo desnivel cecular.
Por el contrario, me limpiaré a diario leeré tus manos y haré hincapié en la consecuencia,
pues tras esta incidencia del arado camino, en el que la mentira presa se libera emancipada y alabada,
yo me declaro distinto, me declaro opositor, me siento fiel como pregunta, como la masa en exclamación.
Manifiesto que los tragos bebidos y por beber, no han de ser para ocultarme
sino para verbalizarme en esta jerga tan pausada, donde todo está callado
Seré voz de interrogación.

Prometo no abrir la boca sin mirar de quien se trata, castigaré a quien maltrata en tanto sepa pelear.
Por no ser un derrotista, manifiesto humanizar.
Veo al hombre socabado, por acciones nunca escritas. Creo en el verbo organizado,
pues la comprención se suscita en algún momento de la vida, cuando todos seamos compañeros
y flecheros de la verdad objetiva.
Manifiesto este texto como el punto de partida.

domingo, 6 de marzo de 2011

Si no creyera en lo que creo..

 Donde van tus ojos cuando miras en la noche,
los silencios taciturnos en el cielo del recuerdo.
Al compás de las caricias y la dicha de tenerte
y el abismo sofocante de lo oscuro como ambiguo.

El mar revienta fuerte. La roca sufre y se gasta.
se quiebra lo intangible, sin saber lo indescubierto.
Hoy de noche no hay estrellas, la luz apaga el cielo.
La capa inmensa de tu pelo, tragandose mi cuerpo.

Océano, mi espejo, cuéntale a este árbol
que necio no comprende como hechar raíces.
Terraza sempiterna, no tiembles este día.
Déjame bailar con ella, solo en esta noche fría.

Me tiemblan ya las piernas, despacio te pronuncio,
agraces veo mis manos. Torpes.
Y yo escribiendo encima. Despacio te pronuncio,
a ti papel rasgado..

domingo, 13 de febrero de 2011

San catorce..

Simplemente respiraba profundo, erguía su columna de repente y se veía más alto.
Yo sentía un escalofrío en mi espalda cada vez que él se alzaba para cantar. Porque se veía tan grande diciendo cosas tan bellas, cantando notas tan luminosas, que dijeran tanto… delatando lo que el sentía. El tipo de la esquina no dejaba de mirar su vaso. Yo no dejaba de mirarlo. Se me apretaba el pecho. Se me empañaban los ojos. Tenia que sujetar mi nariz constantemente, pues algo me decía que sentíamos lo mismo. Cada vez que respiraba yo respiraba más profundo… y ella no dejaba de mirarlo, con la misma nostalgia con la que el cantaba, igual de iluminados ambos, iluminando el local.
No cesaba de mirar el cuadro, y el tipo de la esquina se servia otro vaso. Me dio la impresión de que yo conocía al que cantaba. De que ya nos habíamos visto en algún lugar. Que habíamos compartido miles de momentos, que habíamos platicado tardes enteras, de que el era un amigo, uno cercano, un hermano, un padre… yo mismo. Éramos iguales pues cada vez que cantaba decía lo que pensaba al mirarla a ella. Y yo sentía lo mismo por ti y entonces, si sentíamos lo mismo, él y yo éramos iguales. Él no podía dejar de mirarla… Yo no podía dejar de pensarte. Ellos se conocían, se contaban todo cuando se miraban, como nosotros cuando nos conocíamos. Cuando éramos uno. El tipo de la esquina miraba esta vez a la botella que parecía interminable, como el fondo de su vaso, como la canción de los amantes. Como las miradas de los cómplices. Como los recuerdos de ese rostro. Mi vaso en tanto ya estaba vacío. ¿Y en que momento? ¿En que momento bebí todo yo solo y se acabó el licor de esta noche larga? Él cantante esta vez alzó una nota larga y tangible, que parecía se iba a quebrar… Pero la sostuvo, mientras la miraba, mientras estiraba su mano hacia la mesa cuatro obviando la existencia de otras personas, siendo correspondido por aquella chica que desde la mesa mostraba su sonrisa diciendo “vamos, vámonos ya que la vida es muy corta, pero quédate siempre que lo que siento es grande”. ¿Es así el amor? ¿Es una nota larga y sostenible para quién quiere y puede sostenerla? ¿O es como una botella de licor en una noche sonámbula, que puede agotarse sin que uno se de cuenta y siente que no aprovechó de saborearla mientras existía? Entré en desesperación. Sentía que el cantante sonaba cada vez más fuerte, pero ya se bajaba del escenario. El de la esquina pedía otra botella pero talvez era la cuenta, y yo me quedaría ahí… solo con mi botella vacía. No! Yo soy el cantante. Yo soy quién siente eso tan noble. Iré a buscarte solo espérame. Cogí mi chaqueta del respaldo. Deje unos billetes, no sé ni cuantos. Mi maletín lleno de documentos. Es la decisión de mi vida, la que impulsa estás piernas a correr tan fuerte. Me escurrí entre la muchedumbre del local y salí al frío y el cantante sonaba en mi cabeza. “no puedo dejar de mirarte” decía. Y yo no puedo dejar de pensarte. Me recorría la ansiedad. Miré a ambos lados de la calle y corrí a toda velocidad hacia la derecha donde quedaba su departamento, con el maletín rebotando en mi mano. “5 cuadras y media pensé, y no puedo dejar de pensarte” y el cantante sonaba cada vez más fuerte. Corrí con el frío en mi cara y con tus labios en mi boca. Con el abrigo en mi espalda y el maletín en mi brazo. “no puedo dejar de mirarte” cataba, y yo no puedo dejar de pensarte. “2 cuadras nada más” y ver tus ojos mirar mi boca.  El frío ni se sentía, de solo pensar volver a sentirte. Mi respiración cansada de correr no se compara con cansarse de la pasión que me entregabas. Te pediré perdón. Volveré a tus brazos! Solo espérame que falta una cuadra! El rasgueo de la guitarra sonaba ya en el estribillo y el cantante sostenía esa nota alta, y yo desde el otro lado de la cuadra vi tu pelo cayendo por tu  espalda hablando por teléfono entrando al edificio. Ahora soy yo quién no puede dejar de mirarte, y solo pienso “Date vuelta, solo date vuelta y mírame que estoy aquí”. Estaba decidido. Crucé la calle. El maletín ya no me pesaba. El abrigo no era necesario. El cantante estaba calmado, también yo. No recuerdo si se dio vuelta. Solo sentí las llantas gastarse en el asfalto. El frenazo, como el tiempo detenerse de golpe. El cantante ahogaba el último aliento, como un grito. El maletín dejo mis papeles escaparse por toda la calle. Hacia el aire. “No puedo dejar de mirarte” decía.  Y yo no puedo dejar de pensarte.

lunes, 31 de enero de 2011

Nieva.

Nieva en verano, se traga al hombre la sierra. Los anillos no le comprometen y tiene sangre en las uñas.
Nieva en verano y veo el otoño en la madera. Se alargan las notas como montañas.
Sopla lento la brisa como en primavera. Se caen las nubes como el último día.
Mi voz rechina en el nudo. Los brazos lánguidos por el sol caliente. Mi pecho frío por el crudo azote. Y nadie se extraña de que se caiga el cielo, justo hoy, justo ahora y arriba mío, en pleno verano. Se embarcan los sueños arriba del piano. Y las gaviotas pasan lento como estrellas. Se queda la risa de los días viejos. Con miedo de ser de nuevo.
La devoción se quedó en el campo junto a tu camisa. La eternidad se extiende como el vacío. Justo ahora, que quiero ser feliz. Los matices se quedan allá lejos, junto a tu carisma. El parpadeo y el interludio son sinónimos indómitos. El segundo de vida, más que la vida entera.
Me siento frágil, marcando la vida. Personal y en público. Tan absurdo, como el pez por los aires. Eterizando lo tangible, junto a las perlas de tu cuello. Junto a las marcas de mis ojos. Sobre los cortes de mis manos.
Flor de agua, hoja de carne. Crin de viento, negra arena… Estás a la luz en lo oscuro de la noche, como el suspiro frente a tu iris. Como el calor de tu entrepierna. Como el autor frente a sus versos.
Estas mismas paredes son las que se vendrán encima. Blancas como el aura de quien sosiega la piel más dura. Maderas como las de antaño ya no se hacen en este bosque. Mirando ciego hacia el futuro avanzo tanteando, buscando el roble.
En sepia, en braille, en canto y en un minuto. Se da el presente como el verano. Cae la nieve como un absurdo.   
Nieva en verano y se me acaba el tiempo. Corre la tierra y me quedo quieto.

domingo, 9 de enero de 2011

Y más allá... nos caemos?

Desde aquí y desde allí para los que estamos sentados, el mar nos queda igual de lejos.
El suelo refleja el sol, encandilante... igual de fuerte para todos.
Cuando suena un bemol demasiado nostálgico todos sentimos la misma angustia.
Si escribo demasiados puntos es que estoy acelerado, y me calman las comas.  

Me cansé de correr...