Tengo miedo. Hace frío. Aquí no hay calma... Me he visto allá en el fondo.
Como un niño. Como un perro. Nauseabundo. Pausadamente.
Tengo ansias. Tengo prisas y no hay tiempo. Tiendo a ahogarme.
Desde el fondo de este pozo saco tierra y te saludo,
con la ofrende en mis dos manos, con las dos mejillas rojas.
Sin la cola. Ya ni eso tengo... Solo tengo un montón de batallas no libradas,
que me aguardan, que me queman, que me sufren y me liberan.
Largo camino le aguarda a los desertores, que han huido tanto tiempo.
Que han vagado tantas noches.
No me queda mucho tiempo. Me quemo, pero augusto.
Me voy pero orgulloso, sin orgullo de tenerme...