No nací caminando en una tierra deshojada. Nací con la escencia de la paja por almohada. Nací de una tierra donde el sol marca el techo y las virgenes del campo cultivan el afrecho. Donde se crucan los coyotes y huemules, se fabrican vasijas con cobre y con hule. Así entre las plantas crecieron los indios, con arcos y cantos pa' honrar a los caidos. Nací en esta tierra del Quechua y el Aimara, donde era libre el Mapuche y el oro del Maya. Donde las tierras del Azteca se vertian de cultura y ladrón del otro mundo no acribillaba con usura.
Crecí donde el caucho se hace de la sabia del árbol que como el hombre sangra por la rabia de que hombre mate al hombre por la plata y la fortuna, ignorando la riqueza más eterea y sin dar una convencen a mi pueblo de que mejor es la piel blanca y que el negro nació esclavo porque diós le puso trancas. Pero somos todos grises ni blancos ni negros, la identidad de américa siempre ha estado en los pueblos, que con años de lágrimas han surcao la tierra, y con sangre han dejado marcada la cordillera. Los árboles del Sur. Las minas del norte. Los salares con las manos de obreros con alma fuerte. Somos lo que somos y esque yo soy tu hermano. Mirame al espejo... LATINOAMERICANO.
Así se abre el mundo cuando se abre la niebla, del día sureño que moja la hierba. Cuando se viste de poncho aquel que recolecta en la mañana y por la tarde prepara su receta. La de años. La de siglos y por siglos traspasada. La espalda de los viejos que se va a dormir cansada, cuando llega la noche y el día del trabajo deja en alma marcas como en la tierra queda el tajo cuando la abrieron para dejarnos esto. Los arboles que hoy quedan son más que flores y puestos. Así pues, hoy creemos que vamos hacia el futuro. Jaguar de donde eres? Si el que olvida vive oscuro, y en lo oscuro está el insecto y el bicho que chupa sangre y te crees especial porque eres ario y pura sangre, pero enverdad eres mestizo y nunca has visto un jaguar porque en Europa eso no existe y tu pueblo no viste jamás. No soy un solo animal, pues somos la montaña, los rios, los campos y el cielo que el gringo me daña, cuando planta su edificio hecho con mil espejos. Creyendose moderno sin mirarse en el reflejo. A que le temes, hombre blanco, nacido en este Ecuador? Temes que que sudando se te note aquel pudor y esa verguenza que te toca por ser de este continente, entiende que tu piel esta marcada y es latente. Asique basta de finjir, porque esto somos, nada más. Y no hay porque buscar, si no buscarse y ya verás que como América que es única en colores, será única la cura que sane tus dolores...
Porque esto somos... Latinoamericanos.
Primer.Acto. ♪♫
lunes, 27 de diciembre de 2010
jueves, 2 de diciembre de 2010
Sin pecado ni prisa..
Así, tan simple. Sin pecado ni prisa. Sin muralla ni tiza. Sin manzana ni agujero. No tendré más que mi compañía. Porque hay quienes dicen que el hombre nace solo, crece solo, entiende solo, y muere solo. Y cuanta verdad en esas palabras. Pero para entender la grandeza de la triste soledad hay que involucrarse en un mundo tan ajeno a las relaciones humanas diarias en las que uno desarrolla la "normalidad", o mejor dicho, cotideaneidad de la vida, que es tan misterioso como el hoyo de Alicia. Un sueño, como la compañia más efímera. Será mi suerte hechada, entonces, a los confines de mi firmeza. Al límite de mis capacidades. A la seguridad de mi autoestima. En este viaje nuevo que me es tan menesteroso, he de forjarme entre acordes, letras, fotos, recuerdos, memorias, conversaciones, almuerzos, comidas, paseos, reflexiones, miradas perdidas y pensamientos vanos y metafísicos. Después del llanto viene un relajo, momentaneo, luego lloras más. Luego lloras al día siguiente, y el que le sigue. Y luego viene otra calma. Y quieres un hombro. Y quieres un pañuelo y quieres dejar de llorar. Y luego viene el relajo y le sigue otra calma. Y al día siguiente del último ya no lloras. Entiendes. Asimilas. Las heridas cicatrizan y ya dejaron su marca. Entonces se está listo para volver al ruedo. Pero he de recordar, cada vez que lea esto, que una vez que la pena pasa, una vez que se acepta la marca, una vez que se baja la carga y cuando el silencio comienza a desvirtuarse en la voz de un pensamiento memorioso, la felicidad no llega de chiripazo. He de entender, cada vez que lea esto, que una vez que completas el viaje, no sirve de nada si no compartes la vida. Pues si bien, vinimos al mundo tan solos como hemos de irnos, compartimos cada momento en este azar de relaciones humanas, y la felicidad no se enclaustra en uno mismo en una sociedad de muchos. La felicidad se comparte, pues viene del plural. La felicidad se vive de a varios si no simplemente no existe. La alegria viene de la calidez humana que engendramos los unos en los otros. Y si bien son necesarios momentos de "pause", para descansar las manos del teclado revoltoso, seguimos escribiendonos anecdotas y flores. Porque la vida es de uno con la influencia de muchos. Con su influencia... sin pecado ni prisa.
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