Cuantas veces me he visto envuelto en tentaciones afrodisíacas que rozan mi esmero y mi instinto
pocas, me he dejado llevar por el último y lo que resulta es tu enojo.
Porque es cierto que soy incierto, como tu lo eres, como soy humano.
como mitades somos uno, pero estoy incompleto he ahí mi ahogo; no en ti.
Sólo tengo una esperanza en el cajón de mi cuarto,
es abrirlo y ver adentro, el espiral de tu sonrisa.
es ver tus ojos sinceros de diáfana existencia
y tentarme de penetrarlos con el más dulce susurro.
es que si tu me exhalas una calada de tu aire
y mi nariz la inspira, me vuelco en necedades, mi cabeza se martilla.
el mundo, la realidad y la vida se caducan, ya no son cómo antes.
Por un segundo, a un pestañeo por hora, eres el centro de mi universo.
mas no puedo, cabellos azabache, esperar que me quieras
la tentación de acabarme es demasiado grande.
porque al mirarte se me vuelve de flores y diablos el imaginario
porque al mirar tu boca, emanan del recuerdo todos los muertos y sus tentaciones.