¿Quién viene al mundo sabiendo ser feliz? ¿No me ves las manos trémulas al intento de tocarte?
Edecán de la vida, para que siga impasible, en un intento mesiánico te digo necio lo que pienso.
"Llora. Se paciente. Escucha. Se paciente. Siente. Se paciente.
Cuando tengaz la certeza entonces habla." Pero doy por cierto que si en el lodo me embarro,
me quedo en lo impasible y es eso lo que no espera.
Espero haberme sido claro. Pienso demasiado. "Espera.. Pero ten en cuenta, que en tanto piensas la vida avanza. Y en algún momento, tendrás que volver a sentir."
¿Sentir? ¿Y qué es sentir?
"Sentir.. es abrir los poros a las particulas exiguas que rosan los poros con el céfiro del oleaje.
Sentir es escuchar una canción a ojos cerrados, para sentir que el núcleo se colma de nostalgia.
Sentir es mirarse a los ojos frente al espejo, y decir un "te quiero" de forma honesta.
Sentir es un gesto de vida a la vida misma. Es un acto único y empírico.
Sentir es siempre el primer acto. Para cuando pones por delante la honestidad.
Para cuando pones por delante la realidad. Para cuando pones por delante la virtud.
Sentir es dejarse llevar por los actos consecutivos. Sentir es no quejarse si no despartar cuando surgen los imprevistos.
Sentir es mirar el mar y respirarlo de forma sutil. Sentir es tocar y tocarse, desde la médula a los pies, para sentir que siente el otro.
Sentir es poner la mano en el corazón, y sonreirse... Sentir es acutar.
O algo así."
Necesito... Tomar aire. Saldré un rato, si?
"No te demores mucho.. Pronto tendrás que volver. Y sentir. Ese será tu primer acto."
Y como sé si está bien o mal?
"La vida no está hecha del futuro, pues solo el miesterio nos mueve."
Esto es solo una pauta, verdad?
"Si. Para un PrimerActo."
Gracias.
"No hay de qué."
jueves, 24 de marzo de 2011
domingo, 20 de marzo de 2011
certeza?
Abro y cierro páginas, como buscando algo. Escucho y cambio canciones, como queriendo oír algo.
Tengo certeza de tantas cosas, de que respiro, de que lo sé. Y sin embargo siento aglo. Un algo extraño.
Un no sé que.
Excribo y borro cartas, como queriendo escribir mejor. Camino y repaso mis pasos, como viendo si algo cayó.
Tengo la prisa de un hombre de mundo, con el futuro aguardando ante él. Pero tomo mi tiempo y divago un poco, porque certeza no tengo de ser.
Certeza de ser mañana no tengo, y no tengo con quien compartir. Certeza tengo de que vine al mundo porque mi madre quizo parir y si en parir se fue el encanto de despertar no hay más que decir. Hablar es inoportuno si lo que quiero es existir. Más allá de sonreir porque la rutina sea sinismo. Más allá de predicar alguna clase de altruismo.
¿Cogito ergo sum? ¿Sum ergo cogito?. Certeza de nada tengo, más allá esta incerteza.
Toco una nota baja y repaso la escala buscando una alta. Buscando certeza por algo... Solo hay certeza de que algo me falta.
Tengo certeza de tantas cosas, de que respiro, de que lo sé. Y sin embargo siento aglo. Un algo extraño.
Un no sé que.
Excribo y borro cartas, como queriendo escribir mejor. Camino y repaso mis pasos, como viendo si algo cayó.
Tengo la prisa de un hombre de mundo, con el futuro aguardando ante él. Pero tomo mi tiempo y divago un poco, porque certeza no tengo de ser.
Certeza de ser mañana no tengo, y no tengo con quien compartir. Certeza tengo de que vine al mundo porque mi madre quizo parir y si en parir se fue el encanto de despertar no hay más que decir. Hablar es inoportuno si lo que quiero es existir. Más allá de sonreir porque la rutina sea sinismo. Más allá de predicar alguna clase de altruismo.
¿Cogito ergo sum? ¿Sum ergo cogito?. Certeza de nada tengo, más allá esta incerteza.
Toco una nota baja y repaso la escala buscando una alta. Buscando certeza por algo... Solo hay certeza de que algo me falta.
martes, 15 de marzo de 2011
2da parte, 1er capítulo.
(...) Así fué como vine yo. Yo, Ángel. como el ángel de la guarda. La luz senital que se esgrime cuando el sol quiere dormir. Soy defensor troglodita de mis convicciones. Carismático adherente de mis sueños elevados. Soy torpe como trongo y ligero como gas y paso desapercibido como sombra entre la multitud enagenada. Tengo un tronco largo que se erecta cuando tiemblo y manos temerosas para tocar el cuerpo tierno. La carne roja, la carne viva. Tu piel morena, tu alma frágil, tu corazon color oceano. Así fue como comenzé a bajar a la ciudad. A sentir suelo a cada paso. A verlos indiferentes en su día. A estar ausente en el presente, pues solo trabajo tiempo completo. Así tratando de correjir, de promover, procrear y "vivir", me volví tieso y taciturno y contraido e impotente, y sobrevivo... porque no vivo, y escribo, porque por cosas del destino aún me acuerdo de escribir. Pero los días pasan y pesan y creo que acá estoy olvidando, tan callado, como era eso de emocionarse. Hoy vi a Lucia con su vestido. Era verde y rallado, color de olivos, tras un cielo gris como el hormigón. La vi camino al colegio de la mano de su padre. Conversaban. Ellos caminan de frente, como caballos de carreras, tan cegados de su no-mundo, tan "in love" de su sistema. Ellos conversan sobre cosas que no tienen que ver con ellos, porque se comunican incomunicados y no deja de sorprenderme la emergencia de su pálpito, pues viven vidas urgentes mas sin tener nada importante, porque "Todo tiene que ser ahora, porque no habrá más tiempo adelante".
Las nubes hacian senderos conectados, como partituras manchadas de notas y gotas de café tras la noche de trabajo. Pareciera que tras esas armonias se blandiera una pelea apoteósica, y que la sangre comenzaría a fluir en cualquier minuto con forma de gotas. Me sigo preguntando si la lluvia limpiará algo. O a alguien. A la salida de la escuela vi denuevo a Lucia, salia del colegio tomando la mano de un chico y se sentaron en una banca azul marino, desgastada y oxidada por los días viejos, que se ubicaba en la plaza a dos calles del lugar. Los seguí, porque debo cumplir con ciertas horas del trabajo. Conversaban como Lucia con su padre. Y tal como Lucia con su padre ellos tampoco conversaban sobre sus vidas, conversaban de cualquier otra cosa, porque querían conocerse. Un vendedor de palmeras, pasó ofreciendo de manera ostentosa y a gritos su manjar. Llevaba un delantal blanco y una gorra sucia, y las manos llenas de cortes y un anillo de metal. En la bandeja llena se reflejaba lo poco productivo de su día y la cara del hombre no marcaba la gran diferencia, pues practicamente humeaba. Lucia parecía desinteresada, cansada. Luego de un rato ambos se despidieron y yo seguí a Lucia, cuando en eso se abrió el cielo, y solo un rayo de luz. (...)
Las nubes hacian senderos conectados, como partituras manchadas de notas y gotas de café tras la noche de trabajo. Pareciera que tras esas armonias se blandiera una pelea apoteósica, y que la sangre comenzaría a fluir en cualquier minuto con forma de gotas. Me sigo preguntando si la lluvia limpiará algo. O a alguien. A la salida de la escuela vi denuevo a Lucia, salia del colegio tomando la mano de un chico y se sentaron en una banca azul marino, desgastada y oxidada por los días viejos, que se ubicaba en la plaza a dos calles del lugar. Los seguí, porque debo cumplir con ciertas horas del trabajo. Conversaban como Lucia con su padre. Y tal como Lucia con su padre ellos tampoco conversaban sobre sus vidas, conversaban de cualquier otra cosa, porque querían conocerse. Un vendedor de palmeras, pasó ofreciendo de manera ostentosa y a gritos su manjar. Llevaba un delantal blanco y una gorra sucia, y las manos llenas de cortes y un anillo de metal. En la bandeja llena se reflejaba lo poco productivo de su día y la cara del hombre no marcaba la gran diferencia, pues practicamente humeaba. Lucia parecía desinteresada, cansada. Luego de un rato ambos se despidieron y yo seguí a Lucia, cuando en eso se abrió el cielo, y solo un rayo de luz. (...)
Manifiesto..
Manifiesto tras el tiempo transcurrido en este azaroso, tortuoso, ambiguo y agraz camino,
que no tropezaré ni tres, ni cuatro, ni trescientas cincuenta y seis veces con el mismo desnivel cecular.
Por el contrario, me limpiaré a diario leeré tus manos y haré hincapié en la consecuencia,
pues tras esta incidencia del arado camino, en el que la mentira presa se libera emancipada y alabada,
yo me declaro distinto, me declaro opositor, me siento fiel como pregunta, como la masa en exclamación.
Manifiesto que los tragos bebidos y por beber, no han de ser para ocultarme
sino para verbalizarme en esta jerga tan pausada, donde todo está callado
Seré voz de interrogación.
Prometo no abrir la boca sin mirar de quien se trata, castigaré a quien maltrata en tanto sepa pelear.
Por no ser un derrotista, manifiesto humanizar.
Veo al hombre socabado, por acciones nunca escritas. Creo en el verbo organizado,
pues la comprención se suscita en algún momento de la vida, cuando todos seamos compañeros
y flecheros de la verdad objetiva.
Manifiesto este texto como el punto de partida.
que no tropezaré ni tres, ni cuatro, ni trescientas cincuenta y seis veces con el mismo desnivel cecular.
Por el contrario, me limpiaré a diario leeré tus manos y haré hincapié en la consecuencia,
pues tras esta incidencia del arado camino, en el que la mentira presa se libera emancipada y alabada,
yo me declaro distinto, me declaro opositor, me siento fiel como pregunta, como la masa en exclamación.
Manifiesto que los tragos bebidos y por beber, no han de ser para ocultarme
sino para verbalizarme en esta jerga tan pausada, donde todo está callado
Seré voz de interrogación.
Prometo no abrir la boca sin mirar de quien se trata, castigaré a quien maltrata en tanto sepa pelear.
Por no ser un derrotista, manifiesto humanizar.
Veo al hombre socabado, por acciones nunca escritas. Creo en el verbo organizado,
pues la comprención se suscita en algún momento de la vida, cuando todos seamos compañeros
y flecheros de la verdad objetiva.
Manifiesto este texto como el punto de partida.
domingo, 6 de marzo de 2011
Si no creyera en lo que creo..
Donde van tus ojos cuando miras en la noche,
los silencios taciturnos en el cielo del recuerdo.
Al compás de las caricias y la dicha de tenerte
y el abismo sofocante de lo oscuro como ambiguo.
El mar revienta fuerte. La roca sufre y se gasta.
se quiebra lo intangible, sin saber lo indescubierto.
Hoy de noche no hay estrellas, la luz apaga el cielo.
La capa inmensa de tu pelo, tragandose mi cuerpo.
Océano, mi espejo, cuéntale a este árbol
que necio no comprende como hechar raíces.
Terraza sempiterna, no tiembles este día.
Déjame bailar con ella, solo en esta noche fría.
Me tiemblan ya las piernas, despacio te pronuncio,
agraces veo mis manos. Torpes.
Y yo escribiendo encima. Despacio te pronuncio,
a ti papel rasgado..
los silencios taciturnos en el cielo del recuerdo.
Al compás de las caricias y la dicha de tenerte
y el abismo sofocante de lo oscuro como ambiguo.
El mar revienta fuerte. La roca sufre y se gasta.
se quiebra lo intangible, sin saber lo indescubierto.
Hoy de noche no hay estrellas, la luz apaga el cielo.
La capa inmensa de tu pelo, tragandose mi cuerpo.
Océano, mi espejo, cuéntale a este árbol
que necio no comprende como hechar raíces.
Terraza sempiterna, no tiembles este día.
Déjame bailar con ella, solo en esta noche fría.
Me tiemblan ya las piernas, despacio te pronuncio,
agraces veo mis manos. Torpes.
Y yo escribiendo encima. Despacio te pronuncio,
a ti papel rasgado..
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