Abro y cierro páginas, como buscando algo. Escucho y cambio canciones, como queriendo oír algo.
Tengo certeza de tantas cosas, de que respiro, de que lo sé. Y sin embargo siento aglo. Un algo extraño.
Un no sé que.
Excribo y borro cartas, como queriendo escribir mejor. Camino y repaso mis pasos, como viendo si algo cayó.
Tengo la prisa de un hombre de mundo, con el futuro aguardando ante él. Pero tomo mi tiempo y divago un poco, porque certeza no tengo de ser.
Certeza de ser mañana no tengo, y no tengo con quien compartir. Certeza tengo de que vine al mundo porque mi madre quizo parir y si en parir se fue el encanto de despertar no hay más que decir. Hablar es inoportuno si lo que quiero es existir. Más allá de sonreir porque la rutina sea sinismo. Más allá de predicar alguna clase de altruismo.
¿Cogito ergo sum? ¿Sum ergo cogito?. Certeza de nada tengo, más allá esta incerteza.
Toco una nota baja y repaso la escala buscando una alta. Buscando certeza por algo... Solo hay certeza de que algo me falta.